El giro a la izquierda y la confianza en el Estado. El proceso ecuatoriano | Revista Perfiles Latinoamericanos

Resumen

Los liderazgos políticos de izquierda que emergieron en América Latina al iniciar el siglo xxi para responder a las crisis de las dos últimas décadas del siglo xx, tuvieron en común que buscaron devolver la confianza en las instituciones. Consignas tales como “¡Que se vayan todos!” responsabilizaban en particular a la clase política y abrían el escenario a novedosos proyectos. Esta novedad estaría en el contenido de las propuestas y en la estrategia para llegar al poder. Ante el conflicto de representación que vivían países como Ecuador, se optó por un peligroso movimiento que se reveló primero como una crisis de las instituciones, para después proponer el discurso de “volver a tener patria”. Un ejercicio que ha mantenido en el poder a la mayoría de los que “giraron a la izquierda”, tras varias victorias electorales contundentes.

Introducción

Como la mayoría de los países sudamericanos, Ecuador llegó a las postrimerías del siglo xx con una crisis económica,1 política,2 social3 y de representación. Las tres primeras son más fáciles de analizar, puesto que son mensurables en mayor o menor grado,4 pero la cuarta, más abstracta, es la que propiciará que aquellas tres devengan en una crisis estructural generalizada5 como la que vivirá Ecuador al iniciar el siglo XXI.

En este sentido, la crisis de representación se define aquí como aquella que es posible medir en la percepción de ilegitimidad que surge entre la ciudadanía frente al orden institucional imperante, al señalarlo como incompetente o como culpable principal de la situación. Es un tipo de crisis que tiene su mejor escenificación en el grito "¡Que se vayan todos!", nacido en diciembre de 2001 en Argentina tras el decreto del corralito, pero extendido después en gran parte de los países del Cono Sur, incluido Ecuador.

Partiendo de esta ilegitimidad, el arribo a la crisis estructural generalizada (CEG) supondrá otra vuelta de tuerca, ya que para salir no valdrá la mera propuesta de reformas, sino que demandará un cambio también estructural o de paradigma, funcione o no, se cumpla o no,6 lo que en nuestra terminología denominaremos "contorno social".

La respuesta a esa crisis (y novedoso cierre de sentido) es la que a nuestro juicio dará el discurso de Rafael Correa (RC) desde su postulación, en septiembre de 2005, para asumir el Ejecutivo; y es con la que finalmente llega al poder en noviembre de 2006 tras su victoria electoral en la segunda vuelta.

Para acometer la explicación del mencionado fenómeno, daremos, en primer lugar, una mayor definición metodológica, en particular de la crisis estructural generalizada y su análisis discursivo aplicado al caso ecuatoriano. Luego se expondrán concisamente las características de Ecuador, entre finales del siglo XX y principios del XXI, haciendo hincapié en las fracturas internas, étnicas y regionales, y en la implicación de las políticas neoliberales en las crisis ya citadas, como antesala al contexto de la CEG acaecida en 2005 y, particularmente, durante la "revuelta forajida". Por último, se discutirá la propuesta de Rafael Correa a esas crisis analizando dos textos claves por su representatividad en relación con la recomposición interna y externa en el momento post CEG, a saber: su discurso de investidura de enero de 2007, como culminación de la campaña electoral, y el Plan de Gobierno Plurianual 2007-2011, en tanto versión amplia y discernida de todo lo recogido como demandas sociales durante la campaña electoral y las respuestas pretendidas para ellas.

Sobre las crisis estructurales generalizadas y su manifestación ecuatoriana

En este punto seguiremos a (Alba, 2003), quien entiende que una CEG es aquella que se caracteriza por la desestructuración de las estructuras, más que por la estructuración de nuevas estructuras. Las crisis arriba señaladas pertenecen al reciente escenario de cambio de siglo dominado por la ausencia de horizontes utópicos y, por consiguiente, de proyectos políticos y sociales (Alba, 2003: pp. 50-51). Así, estaríamos ante un proyecto neoliberal totalitario, puesto que abarca lo económico, lo político y lo social, y del cual parece imposible salir. La única zona de maniobra pareciera estar entre la gestión de una economía más social, versión del Welfare State europeo, y otra más puramente neoliberal como el modelo estadounidense.

Ante este camino sin salida, continúa Alba, es fácil encontrar posiciones de desesperanza, pesimistas y catastróficas respecto al presente y el futuro. Pero también posturas que tomen a esa situación como un "crisol de oportunidades inéditas para contribuir de diversas formas a la tarea de transformar la realidad" (Alba, 2003: p. 52). Si bien una CEG es propicia para rendirse ante la adversidad, también lo es para plantear propuestas de cambio radical. En esto último situamos aquí el discurso de RC, al considerar que algunos de sus componentes como la expropiación petrolera, la revocación del TLC o la suspensión de pagos de la deuda externa,7 difícilmente se habrían puesto sobre la mesa por parte de una candidatura política en otro momento de menor apertura al cambio.

La coyuntura en la que RC aparece es una de las claves del éxito en la construcción de una propuesta política hegemónica en términos gramsciano-laclaunianos. Una propuesta que además de buscar el poder, quiso hacerlo de forma hegemónica consiguiendo el más amplio consenso social; lo que en nuestro entramado teórico correspondería a articular las demandas particulares excluidas del sistema en una cadena equivalencial,8 en pos de generar un núcleo común: el cambio estructural del sistema político-económico. En este ejercicio de articu­lación, las demandas deberán vaciarse de una parte de su particularidad para emprender la construcción de un universal (RC: Revolución Ciudadana-Rafael Correa) con el cual identificarse y luchar por la hegemonía en el campo político ecuatoriano. Esta construcción del universal en la lucha política tradicionalmente la encarna un liderazgo personal (RC) y/o, aunque en menor grado, organizacional (Alianza PAIS).

Así mismo, consideramos que las características contempladas por (Alba 2003: p. 51) en una situación de CEG, tienen lugar en Ecuador entre 1998 y 2006 de la siguiente forma:

1. Hay una desestructuración de estructuras interrelacionadas que forman una estructura mayor como el Estado-nación. En este artículo se retoman los indicativos que componen las crisis de las estructuras económica, política, social y de representación como muestra de la crisis de las estructuras interrelacionadas del Estado-nación, lo que también justificará que la situación ecuatoriana de ese momento aquí se le considere como una CEG. 2. Amplitud de tiempo: se producen durante un largo periodo y por esto es imposible predecir su fin. Sobre este aspecto, se considerará como inicio de la CEG ecuatoriana el año 1998 (una duración de ocho años), esto con base en los eventos que desatan las crisis ya citadas en los pies de página 1, 2 y 3. Tocante a la dificultad de predicción, el que el inicio del fin se diera en una insurrección ciudadana espontánea, en un acontecimiento,9 lo ejemplifica. 3. La desestructuración de las estructuras se produce en diferentes momentos, espacios y maneras. Esto es, que no son consecuencias de un mismo fenómeno, sino que sus causas son múltiples y variadas, y en la mayoría de los casos estos se encuentran interrelacionados al igual que las estructuras. En este sentido, es obvio que la crisis económica ecuatoriana se vinculaba a las decisiones de la clase política y que ambas causaban el malestar detonante de las protestas sociales. Eran diferentes causas, pero todas se interrelacionaban. 4. Oportunidad de cambio: posibilitan la constitución de nuevas estructuras al desestructurar las existentes, por lo que es importante enfrentarlas de forma creativa y comprometida, ya que de no proponer algo "nuevo" la crisis se mantendrá por un tiempo indeterminado. Ejercicio que, a nuestro juicio, realiza discursivamente RC y por el que a pesar de las grandes dificultades (en particular la fuerte deslegitimación de la clase política y las instituciones) consigue llegar al poder.

La CEG y su manifestación discursiva

La CEG se caracteriza discursivamente10 por una ruptura de las cadenas equivalenciales y porque esto provoca la proliferación de significantes flotantes.11 Es decir, que abre un espacio donde la posibilidad de resignificar algunos significantes flotantes o Amo como "Ecuador", "Nación", "Estado", etc., no solo son posibles sino necesarios, ya que el significante Amo que fungía como anclaje de la cadena significante que aglutinaba a la masa (ecuatoriana), en esta nueva circunstancia, ha dejado de funcionar (crisis de representación).

Este contexto de aparición de significantes flotantes no articulados (elementos) es descrito en términos de oportunidad política por (Barrera, 2008: p. 122) para explicar el triunfo de Alianza País en la elección de la Asamblea Constituyente cuando reconoce que "si bien ha influido tener un 'buen candidato', es sin duda también producto de un momento fluido de la historia, donde las formas de dominación y las propias instituciones y actores de esta dominación se están desvaneciendo". A lo que añadió una frase clave para este artículo: "la significación más alta del proceso es que comienza el fin de la larga noche neoliberal." Esto es, que en la "desestructuración de las estructuras", en la caída del sistema de significación dominante, se encuentra la abertura que permite la construcción de un nuevo orden, por encima del "buen candidato" y sus propuestas, ya que estas son derivadas o consecuentes de una CEG.

Así es como RC se dará a la tarea de resignificar ciertos significantes flotantes, en particular los de "Ecuador/Nación"12 y "Estado", para lo cual el propio Correa fungirá como líder y significante Amo que articule la cadena equivalencial y fije el exterior constitutivo,13 mediante el que se genera una comunión de subjetividades en torno a Ecuador y a los tradicionales representantes de los ecuatorianos (Estado).

Ecuador entre finales del siglo XX e inicios del XXI: fracturas internas y externas

La desestructuración a la que Ecuador se aboca en 2005 proviene de siete años en los que la norma fue la inestabilidad política, el continuo deterioro de los indicadores económicos y sociales, y las protestas ciudadanas, en particular las del movimiento indígena, que en múltiples ocasiones habían roto la "calmada" marcha del país. La incertidumbre, la conflictividad y el deterioro del nivel de vida de una gran parte de la población marcaban la agenda.

Es un periodo que RC llamó la "larga noche neoliberal" y "el neoliberalismo o el no país: 1990 hasta el presente".14 Fueron años en los que bajo la consigna de la "eterna" necesaria modernización del país, se emprendieron las reformas neoliberales signadas por el Consenso de Washington, cuyo principal objetivo era el pago de la deuda externa vía el recorte de los gastos del Estado. Los efectos de esas políticas son conocidos y estas, unidas a la altísima corrupción política, provocaron que en 2005 estallara en Ecuador la denominada peyorativamente "revuelta forajida" y positivamente "revolución de Abril".

No obstante, las fracturas históricas del país, la étnica y la regional, tampoco se atenuaban, a pesar de que en la Constitución de 1998 se reconocía la pluriculturalidad y multietnicidad, y de que se había incluido lo indígena en la vida política ecuatoriana con la llegada al poder, en 2003, de Lucio Gutiérrez en alianza con el movimiento indígena Pachakutik, fundamental para su éxito. Mientras que el tema de la población afroecuatoriana, que algunos consideraban como "el otro del otro" o el "último Otro", ni siquiera había entrado al debate.15

En lo regional, la mencionada fractura está tan naturalizada en la vida política de Ecuador, que no se observa como un obstáculo para la buena marcha del país. O, más bien, es complicado -por no decir imposible- que algún partido o líder políticos se presente como "nacional", ya que esto suele leerse no como beneficio para el país, sino como negación de los intereses de los pueblos de la "Costa" o de la "Sierra"16 (Alcántara, 2001: p. 129). Es así como el regionalismo partidario "se manifiesta esencialmente en la dificultad para gobernar el sistema político puesto que las tendencias identificadas conducen a la fragmentación y al conflicto" (Alcántara, 2001: p. 150). Lo que en nuestro caso de estudio se evidencia con el enfrentamiento de la segunda vuelta donde el empresario bananero Noboa representaba los intereses de la Costa, de Guayaquil, en oposición a RC que representaba a los de la Sierra para una buena parte de la población. No obstante, la histórica polaridad regional será bien salvada por RC al posicionar a Noboa como "vendedor de la patria", es decir, al situar el enfrentamiento más allá del terreno regional, para colocarlo en el (económico)-nacional. Justo donde el economista-nacional RC nacido en Guayaquil tenía más oportunidades de ganar, como finalmente se evidenció.

En resumen, el periodo neoliberal no redujo las tensiones/fracturas étnicas y regionales e incluso las acució con la ingente corrupción política, el deterioro de las condiciones de vida de la población y la invisibilización de las mismas, con base en un programa de reestructuración que supuestamente traería la ansiada "modernidad" europea, estadounidense, etc. al Ecuador y donde los "viejos" problemas no tienen lugar.

En este contexto de crisis tendrá lugar la "revuelta forajida".

La revuelta forajida como manifestación extrema de la CEG

La "revuelta forajida" ocurrió entre el 13 y el 20 de abril de 2005. Toma su nombre del calificativo que Lucio Gutiérrez, el presidente de Ecuador en aquel momento, utilizó para denominar a los ciudadanos que la noche del día 14 protestaron frente a su domicilio particular. Desde ese instante ser un "forajido" significaba estar a favor de la salida de Gutiérrez y de la revocación del Congreso y, en general, estar en contra de todas las instituciones que tradicionalmente representan al pueblo, entre otras, los partidos políticos.

Es aquí cuando la "partidocracia", como después RC denominará a la tradicional clase política ecuatoriana, se convertirá en la enemiga de Ecuador. Es por esto que RC se postulará al Ejecutivo como un outsider, sin ningún partido que lo respaldara directamente en el Legislativo.17 Esta maniobra -a priori muy peligrosa, ya que no tener apoyos explícitos en el Congreso dificulta la tarea ejecutiva- será uno de los principales motivos por los que RC llega el poder. Pero no se debe perder de vista que esa maniobra va de la mano de una de sus propuestas de campaña más importantes: una consulta ciudadana que convocaría a una Asamblea Constitucional para reformar estructuralmente al país. Así, RC se presenta por fuera de la "partidocracia" y como propuesta de una reforma estructural del sistema. Ambos, reclamos centrales de la "revuelta forajida".

Cabe remarcar que la "revuelta forajida" detentaba un fuerte sentimiento de traición -ilegitimidad hacia aquellos con cargos de representación-, pero no era antiinstitucional. Asimismo, durante la protesta se combatió con fervor a todos los que quisieron encabezar la movilización -incluidos los líderes de las organizaciones de izquierda y los del movimiento indígena-18 y se exigía "¡Que se vayan todos!", mas no se pedía que las instituciones democráticas quedaran vacías o se construyera otro sistema de gobierno. Entonces no había liderazgo político que se fuera a aceptar, pero, al mismo tiempo, se reclamaba uno que asumiera su protesta. Esta asunción la enarbolaría casi de inmediato RC con su salida del gobierno interino de Alfredo Palacio al comprobar que este no tenía la menor intención de debatir abiertamente la "agenda de Abril".19

Tal escenario se describe en la obra colectiva La revolución de Abril no fue solo una fiesta a manera de "antinomia, 'sociedad vs. Políticos'", exigiendo la revocación del Congreso con la misma fuerza que se clamaba la de Gutiérrez. Así mismo, "las representaciones sociales también fueron puestas bajo cuestión. Ningún tipo de liderazgo fue admitido ni será tolerado. La misma idea de representación no tuvo asidero en un discurso en el que la utopía de la autogestión societal se coloca en el centro de una refundación justa de la República sin partidos" (Ramírez, 2005: p. 71).

Y aunque es posible afirmar que "la insurrección de Abril se hizo sin vanguardia ni bandera" (Ramírez, 2005: p. 73) conocida, sí existía un punto de capitón o significante Amo que los unía: el malestar con las instituciones de representación. El "¡Que se vayan todos!" era el significante Amo que recogía las diferentes demandas de la sociedad, y que contenía un núcleo común que posibilitaba su aglutinamiento. Significante Amo de carácter estructural, es decir, con una alta carga universal-común, propia de una CEG.20

Con esa base es posible definir a la insurrección de abril como institucional y refundacional, puesto que se pedía que las instituciones democráticas y de representación del pueblo fueran refundadas no destruidas. Es una refundación necesaria tras un escenario de desestructuración como el arriba descrito y que RC intensificará para que su lema "Para volver a tener Patria" tenga el éxito suficiente para que él alcanzara el poder.

No obstante, la insurrección de abril tuvo en su carácter marcadamente regional un componente "negativo" para la refundación del país que RC proponía; esto será más notable cuando Gutiérrez atrajo población de otras provincias, misma que fue repelida por los ciudadanos de Quito. Dicha resistencia fue convocada por los poderes locales de esta ciudad, los que llamaron a cercarla y avisaron que buses, camiones, tractores y todo el transporte público serían utilizados para cortar los accesos a Quito.

Este hecho se percibiría como la "invasión costeña" de Quito (Ramírez, 2005: pp. 61-62). Y detonará un "malestar ético" y un "intenso sentimiento de injusticia" entre la población quiteña contra el gobierno de Gutiérrez, exacerbado en los días de abril por lo que calificaron de actos de provocación y desafíos a la ciudad y al pueblo de Quito por parte del gobierno. Así se entendía el retorno de Bucaram, el decreto del estado de emergencia y la "invasión de las huestes gutierristas". Fue por eso que se activó

Por otra parte, múltiples sectores afines a Gutiérrez descalificaron la protesta por ser quiteño-céntrica; la Sierra, Quito, les había quitado a su presidente. Esta regionalización de la protesta serviría de excusa para que el gobierno de Palacio no tomara tan en cuenta la "agenda quiteña" (Ramírez, 2005: p. 101).

Es así que cuando RC decide salir del gobierno en septiembre de 2005, tiene la "novedosa" tarea de refundar las instituciones para lograr que verdaderamente funcionen como órganos de representación de los intereses del pueblo ecuatoriano, y la encomienda de "refundar, reconstruir la nación"; en suma, integrar a la población que seguía sin estarlo (indígenas, afroecuatoriano/fractura étnica) y limar la histórica fractura regional que dificulta la construcción de políticas públicas más allá de la regionalidad. Ese reto lo explicita (RC, 2004):

La construcción de un contorno social como salida a la CEG: "Para volver a tener Patria"

Siguiendo a (Alba, 2003: p. 55), "contorno social" se refiere a la articulación de elementos emergentes en una sociedad en proceso de desestructuración, como un esfuerzo por recuperar la estructuralidad. Esa articulación será posible en tanto exista un significante que la permita; surge cuando aparece un significante capaz de concentrar las particularidades de los elementos desarticulados y así formar una cadena equivalencial. La conformación de estos contornos sería un estado avanzado de la CEG.

Claramente se observa que la lógica de conformación del contorno social es similar a la lógica de la construcción hegemónica de Laclau (2005). No obstante, tomamos esta denominación porque Alba (2003) señala que los contornos sociales "se constituyen como espacios de significación articulados de manera inicial e incipiente", lo que nos hace tomarlos como antesala de la construcción de hegemonía en una situación de CEG.21 Es un proceso en el que los elementos de ruptura predominan frente a los de construcción o cierre de sentido de formación de una cadena equivalencial, por lo que es teóricamente conveniente dar a tal proceso una denominación diferenciada.

El contorno social se materializa en un estado de desestructuración en el que surgen nuevos procesos y fenómenos sociales que se muestran o como elemen­tos que contribuyen a la desestructuración o como nuevos y, en muchos casos, momentos de incipientes condensaciones de significación con diversos grados de sedimentación, tendientes a conformar las nuevas estructuralidades sociales (Alba, 2003: pp. 52-53). Es decir, en este trabajo se analiza no tanto la construcción de una identidad hegemónica, sino el momento incipiente de construcción identitaria en un contexto de CEG, en el que para lograr su éxito primero debe incidir en la desestructuración, ya que es por esta que logra conformarse como hegemónica, o en términos electorales ecuatorianos, conseguir la mitad más uno de los votos.22

El contorno social de RC: "Para volver a tener Patria"

Retomaremos aquí dos características claves del contexto para el análisis de la formación del contorno social de RC.

1. Imposibilidad de solucionar la crisis por las tradicionales vías institucionales: evidente en el rechazo a todas las formas de representación de los intereses ciudadanos de la "revolución de Abril".

2. Ausencia de gobierno hegemónico en el periodo que este artículo ha señalado para la CEG de Ecuador, esto es, 1998-2005, lo que describe Ramírez de la siguiente forma:

Es un contexto en el que la estructura institucional del Estado está imposibilitada para construir un proyecto hegemónico con el que se identifique la mayor parte de los ecuatorianos y, en particular, los que habían identificado con el "¡Que se vayan todos!".

Es un escenario donde el binomio Estado-nación ecuatoriano ya no funge como aglutinador de la comunidad. Por ello el lema de campaña "Para volver a tener Patria" de RC cumple con un objetivo primordial del Ecuador de ese momento: resignificar el significante Amo "Estado-nación-ecuatoriano". Es más, es de los pocos que lo podían hacer, en referencia a su contenido refundacional y abstracto (posibilidad de funcionar como significante flotante/Amo que signifique la cadena equivalencial/significante). Es con ese lema que RC resignificará las dos partes del binomio Estado-nación, en los términos que enseguida se analizan en este artículo.

Formas de resignificar los significantes flotantes disponibles

En una CEG hay tres formas23 de resignificar los elementos flotantes24 disponibles tras la desestructuración del sistema significante hegemónico:

1. Rasgos disruptivos: aparecen cuando determinados elementos inéditos o de formaciones sociales anteriores son significativos en el espacio social y cumplen con alguna de las siguientes funciones: - Contribuir a la desestructuración de un orden en una coyuntura de CEG. - Aparecen de forma disruptiva, pero tienden a conformar los contornos de una nueva configuración social discursiva. 2. Elementos provenientes de las estructuras que se encuentran en desestructuración, de cierta forma excluidos de las mismas y que aparecen en el proceso de la CEG reactivamente. 3. Elementos inéditos que aparecen, se constituyen y expresan en el contexto de la CEG.

En nuestro caso de estudio se han detectado elementos de las tres características, los cuales exponemos abajo indicando el tipo de elemento que contiene el sentido relevante para este trabajo, esto es, marcando la forma en la que se articula en la "nueva" cadena equivalencial que culmina en la resignificación del significante Amo Estado-nación ecuatoriano, así como incluyendo párrafos de los dos textos objetos de análisis a modo de ejemplo.

1. Elementos disruptivos.

A/ El "apartidismo".

La postulación de RC como outsider y sin ningún candidato para el Congreso se basa en la estrategia de ahondar en la deslegitimación de la clase política para presentarse como el único candidato que no pertenece a la misma y, por esto, ser el único libre de culpa. Los continuos ataques a la "partidocracia", su señalamiento explícito de los grandes culpables de la situación ecuatoriana son parte clave de su estrategia, ya que de la desestructuración del sistema RC obtiene una buena parte de su fortaleza.

En consecuencia, este elemento es disruptivo debido a que ahonda en la crisis política y de representación, con lo que contribuye a la desestructuración del orden en una coyuntura de CEG.

RC profundiza en la desestructuración del sistema y propone una nueva estructuralización con su candidatura. Incidiría así en la deslegitimación del "Estado" actual en aquel entonces, vía la crítica de los que ejercían el poder, para resignificar esa parte del binomio con su propuesta de Revolución Ciudadana.25 Este hecho, sumado a su postulación como candidato para gobernar uno de los poderes del sistema democrático, así como la promesa de conformar una Asamblea Constitucional que reconstituyera el sistema, poseen la doble función de desestructurar y estructurar.

En este punto vemos como RC, al igual que la revolución de Abril, son fuertemente institucionales, pero para conseguir su propósito deben primero ahondar en la desestructuración de las instituciones anteriores.

2. Elementos excluidos de las estructuras en proceso de desestructuración y que aparecen de forma reactiva en el proceso de CEG.

A/ "Para volver a tener Patria".

El lema "Para volver a tener Patria" cumple una doble función. Resignifica la nación al anunciar que no se tenía patria y, por tanto, propone cómo tenerla; y también resignifica al Estado al señalarlo como culpable de tener que realizar esta labor, pues ha "vendido la patria".

Ecuador es un país que históricamente ha vivido diferentes llamados a "reconstruir-rehacer" la nación, antes del enunciado en 2006 por RC, el último lo había emitido el político e intelectual Benjamín Carrión26 (de quien RC parafrasea el lema) tras la derrota de Ecuador frente a Perú a comienzos de la década de los cuarenta.

Para muchos volver a construir patria en 2006 fue una "sorpresa", más aún porque al haberse declarado Ecuador constitucionalmente en 1998 como "unitario, pluricultural y multiétnico", se pensaba que ya se había conformado una nación incluyente (Zepeda, 2010: p. 163), es decir, con indígenas y afrodescendientes en igualdad de oportunidades.

Pero RC no solo advierte la necesidad de tener patria por medio de la inclusión de la población históricamente discriminada, sino que pone en juego la idea de una necesaria segunda independencia tanto al interior del país como respecto del exterior. Es decir, Ecuador se independiza de España en el siglo xix bajo el liderazgo de Simón Bolívar y a principios de siglo xx de las fuerzas reaccionarias del país, opuestas al progreso, y de la injusticia social de la mano del Viejo Luchador, José Eloy Alfaro. Esta doble independencia es la que manifiesta RC en sus discursos; no solo se requiere una soberanía ante los poderes extranjeros, sino que se debe evitar que los poderes internos "vendan el país".

B/ "La Patria no se vende".

Situaremos en este rubro la resignificación del "Estado" en referencia a la forma de gobernar "hacia fuera" y "vender el país" de la clase política ecuatoriana. El discurso de RC enfatiza en la escasa calidad democrática y culpabiliza a una parte de la sociedad, a los pelucones,27 de usar el poder sistemáticamente en su beneficio y en contra de la mayoría. RC evidencia que la sociedad ecuatoriana es desigual e injusta desde tiempos de la colonia, y que los responsables de esto siguen siendo los mismos.

Las propuestas iniciales de RC fueron técnicas, con mucho contenido específico rechazando la firma del TLC y declarando la caducidad del contrato con la estadounidense OXY (Occidental Petroleum Corporation). Era un nacionalismo vinculado a la soberanía en materia económica, sobre todo para que esta representara los intereses del país y no los de los "mercados" (Recalde, 2006: p. 20). Por eso el título de su discurso de investidura, "Más que liberar mercados hay que liberar el país", evidencia que la fuerte carga de resignificar la "Nación", va de la mano de la parte que al Estado como gobernante le es propia.

Ambos elementos son vitales en campaña y los dos adquieren peso según el momento en el que se encuentran. Es un manejo que RC explica de la siguiente forma:

3. Elementos inéditos

Como elementos inéditos que resignifican al unísono las dos partes del significante Estado-nación discutiremos: i) la inclusión de la mujer y la centralidad de su discriminación como un problema de Estado, ii) el dejar de apelar a la ciudadanía de forma paternalista para hacerla corresponsable del proyecto y de la crisis, y iii) la cosmovisión indígena del "sumak kawsay" o "buen vivir" como filosofía del país que se propuso para sustituir a la neoliberal, acción que así incluía lo "indígena" en la esencia de la nación, ya no como lastre, postulándolo como fuerza nacional y no regional.

i) La cuestión de género.

En referencia a la mujer, Zepeda (2010: 182) afirma que lo novedoso es que "las mujeres pasan a formar parte de la patria a través de su investidura como próceres". Manuela Sáenz, compañera fuera del matrimonio de Simón Bolívar y por ello no muy bien tratada por la historia, es convertida en "Generala de la República de Ecuador". Dolores Cacuango, quien en 1946 funda la Federación Ecuatoriana de Indios e impulsa las escuelas bilingües español/quechua, junto con Tránsito Amaguaña, quien también luchara por implantar un sistema cooperativista en el campo, son mujeres indígenas también revaloradas.

La cuestión de género se tratará en estrecho vínculo con el resto de grupos discriminados tradicionalmente, agregando a la fractura étnica un "nuevo" componente, el género, que normalmente agudiza esa discriminación.

ii) La inclusión no pasiva-paternalista de la ciudadanía: La Revolución Ciudadana.

Desde que no se postuló como parte de la "partidocracia", RC hizo una arriesgada apuesta para conseguir la adhesión ciudadana. Como ya explicamos, en el contexto del Ecuador de aquel momento, proponerse como representante de los sin representante, como un outsider o un ciudadano más, era la única posibilidad de llegar al gobierno. No obstante, esto no implica que se quiera contar con el pueblo para gobernar o que se le considere capacitado para hacerlo. Mucho menos que se le adjudique parte de culpa en la marcha del país. En el discurso de RC él ejerce de líder, pero hay una directa apelación a la necesidad de que el pueblo ecuatoriano se implique en el cambio para que el proyecto no sea un fracaso. La Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa será posible si es verdaderamente ciudadana.

De igual forma, RC señalará en su discurso de investidura, aunque sesgadamente, la corresponsabilidad de la sociedad frente a la situación que el país vivía, en el sentido de que la "avaricia" del modelo neoliberal estaba profundamente enraizado en ella, al igual que la corrupción.

Por tales causas fue que propuso otro modo de vida que rompía con las filosofías occidentales y adoptaba la cosmovisión indígena.

3. El concepto de sumak kawsay o buen vivir

La propuesta gubernamental del sumak kawsay o buen vivir,29 como filosofía de país que conducirá al cambio, no solo lo interpretaremos como una propuesta de forma de vida en sustitución del neoliberalismo, sino también como una forma no idílica de incluir en el discurso de RC a la población indígena como parte central de la ecuatorianidad, es decir, prescindiendo del glorioso pasado indígena pero apelando a lo que sus formas de convivencia pueden aportar a la nación, en particular en lo referente a la común (organización, justicia, convivencia) y a su cosmovisión (relación con el territorio, gestión y explotación de recursos naturales) en la actualidad.

En cuanto al carácter regional, RC se postuló desde el principio como un líder nacional, haciendo hincapié en que los problemas importantes eran de índole nacional (modelo económico, corrupción, etc.). Esta posición, como ya se dijo arriba, es muy arriesgada en un país donde el no inclinarse por una parte del país se considera como traición de los intereses regionales. No obstante, el contexto de CEG permitió que RC se postulara de esa forma, ya que había un serio daño debido a la ilegitimidad de los tradicionales representantes de los intereses regionales.

Conclusión

Hemos analizado la propuesta de RC como enfocada en devolver la confianza en las instituciones del Estado, en un contexto de CEG que había resultado de dos décadas en las que la consigna era la retirada o estrechamiento del Estado. El objetivo ha sido estudiar esa propuesta como ejemplo de lo sucedido en el Cono Sur entre finales del siglo XX e inicios del XXI, cuando nuevos liderazgos protagonizaron el "giro a la izquierda", como respuesta sintomática a la desestructuralización que vivía una buena parte de la región.

Hemos visto cómo RC subraya las contradicciones entre la incapacidad institucional, la pasividad de una parte de la sociedad y las protestas de esta durante las últimas décadas, en particular la "revuelta forajida", para mostrar el deterioro institucional que exigía su refundación. Es decir, que RC llevó al extremo el descrédito del sistema, y proponía que él y su proyecto político eran la única salida a la crisis.

Este ejercicio de descrédito de la clase dirigente valdría para RC -al igual que a otros gobiernos de la región como Venezuela, Bolivia y Argentina- el denostado calificativo de "populista", pues se asumía que proponer al unísono una revolución y su institucionalización mediante un fuerte liderazgo violentaba el sistema democrático. No obstante, aquí hemos querido mostrar cómo, para salir de la CEG, era necesario que Ecuador resignificara el significante Estado-nación comprendiendo tanto a lo externo o contextual -léase las políticas neoliberales y su aplicación en el país-, como a lo interno o histórico, en relación con las fracturas étnica y regional, más un tercer componente: la fractura de clase, que señalaba la culpa de las tradicionales élites políticas y económicas en la marcha del país.

En conclusión, entre lo más importante aquí recogido, se debe decir que la llegada de RC al poder mediante una radicalización (outsider, Asamblea Constituyente, desafíos a los organismos de crédito internacional, presentándose como opción nacional) no se hubiera dado sin la CEG que vivía Ecuador y si este país no hubiera estado en un momento en el que era primordial devolver la confianza y legitimidad al Estado que gobierna a la Nación, tras dos décadas en las que aquel se había manejado por los intereses de las organismos internacionales de crédito en connivencia con las élites locales.

RC definiría dicha situación al final de su discurso de investidura de la siguiente forma: "Felizmente, como decía el general Eloy Alfaro, la hora más oscura es la más próxima a la aurora, y el nefasto ciclo neoliberal ha sido definitivamente superado por los pueblos de Nuestra América, como lo demuestran los procesos de Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Chile, Nicaragua y ahora Ecuador".

Con dicho discurso, programa de gobierno y acción política, RC ha sido reelecto en dos ocasiones, 2009 y 2013, por más del 50% del electorado ecuatoriano.

Citas

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